El pancatalanismo del siglo XIX estudió las fuentes históricas de la etnografía y el folclore valenciano tradicional para su paulatina asimilación. Una misma tesis que utilizó Pompeu Fabra, que como buen ingeniero industrial y lingüista aficionado, realizó un gran proyecto de ingeniería para sacar adelante su gramática catalana de 1918, escrita en perfecto castellano, apropiándose de numerosos rasgos idiomáticos del idioma valenciano con la intención de iniciar el proyecto de unidad lingüística como primer eslabón de la planificada unidad territorial.
Hasta la llegada de la Renaixença en el siglo XIX y tras casi dos mil años de historia y evolución de la lengua valenciana nunca se había puesto en duda esta lengua como propia de los valencianos como se recoge en numerosísimos textos del siglo de oro de las letras valencianas.
Fue desde principios del siglo XX cuando el nacionalismo catalán empezó a tener importancia política fuera de Cataluña con la victoria electoral en 1901 de la Liga regionalista, impulso que le permitió poner en práctica su política expansionista.
Uno de los primeros objetivos de esta política fue la Muixeranga de Algemesí. La Muixeranga es el nombre que recibe un conjunto de danzas y castillos humanos originarios de esta localidad desde tiempos inmemoriales. Algunos estudiosos han datado el origen de este arte en la época árabe pero son escasas las fuentes históricas para datar cronológicamente a la Muixeranga. Otras teorías ven su origen en juegos de los juglares o como forma de comunicarse por la plana orografía de la comarca.Para el catalanismo la Muixeranga es el ejemplo del folclore común compartido entre los dos pueblos.
Pero la realidad es bien distinta. El baile valenciano tiene un origen muy anterior a los castells catalanes, la Moixiganga que se ha inventado el pancatalanismo. En el baile valenciano, con un significado más religioso que festivo, es más importante la danza que los propios castillos humanos, aún lo sigue siendo pese a la intromisión catalanista.
La Muixeranga, fue conocida fuera de Valencia como “Baile de Valencianos” y tenemos constancia histórica de la representación de este arte en la zona de Tarragona-Reus-Valls donde empezaron a copiar el baile valenciano a finales del XVII. Las danzas, menos espectaculares pronto desaparecieron y se mantuvo la imitación de los castillos humanos.
El nacionalismo catalán se encargó de dar paternidad catalana a todos los castellers, incluido la muixeranga. Hoy en día existe un interés por parte del catalanismo de convertir este arte en propiedad de la nación catalana y se está potenciando su desarrollo en las alcaldías catalanistas. Así Sueca y Gandia ya tienen sus “collas de castellers”. La mayoría de las collas catalanas alejadas de la zona donde se copiaba el arte valenciano tienen un origen muy reciente, la mayoría nacidas en la segunda mitad del siglo XX.
Lo que es indudable es el origen valenciano de la Muixeranga, este arte es nuestro hasta tal punto que en la mayoría de los pueblos catalanes donde copiaron en el siglo XVIII – XIX el “baile de los valencianos” aún llaman a los participantes “colla de chiquets”, aunque pronto se convertirá por el arte del birlibirloque en “colla de nois” hasta en la misma Algemesí.